Las pequeñas y medianas empresas son el corazón de la economía mexicana. Generan entre 27 y 28 millones de empleos (BBVA México, 2025; INEGI, 2025), lo que representa entre 68% y 78% del empleo total en el país, y contribuyen entre 42% y 52% del Producto Interno Bruto (PIB) (Forbes México, 2022; INEGI, 2023).
A pesar de su importancia estratégica, enfrentan una realidad contradictoria: solo entre 15% y 23% de las PyMEs tienen acceso a crédito formal (INEGI, 2026; Klar, 2026).
por ALEJANDRO CHINCHILLA CATALÁN
CONSULTOR DE CULTURA FINANCIERA PYMES
La brecha es considerable y estructural. Cuando las PyMEs intentan acceder a financiamiento, se encuentran con barreras del sistema. La falta de historial crediticio y la insuficiente trayectoria operativa son las razones principales por las que instituciones financieras tradicionales les niegan créditos. Más preocupante aún: de las empresas que solicitan un crédito bancario, solo 10.72% consigue que se les otorgue (BBVA México, 2026).
Esta restricción tiene consecuencias severas: entre 35% y 40% de las PyMEs cierran por falta de liquidez, mientras que 75% desaparece antes de cumplir dos años de operaciones (ASEM, 2024; CETRO- CRECE, s.f.).
CAINTRA ha identificado esta problemática como prioritaria y trabaja en colaboración con diferentes instituciones financieras para construir un ecosistema de inclusión financiera formal. El objetivo es claro: poner a disposición de las PyMEs un conjunto de herramientas financieras ágiles y accesibles que les permitan mantener sus operaciones y crecer de manera sostenida.
Las iniciativas incluyen espacios de capacitación financiera, acceso a créditos con tasas preferenciales y, crucialmente, opciones de financiamiento sin requerir garantías tradicionales. Con estas medidas,se busca transformar la percepción institucional: las PyMEs no son un riesgo, sino el activo más valioso que posee la economía mexicana.
Hoy, CAINTRA ha recibido más de 500 millones de pesos en solicitudes de PyMEs, ha impartido más de 10 talleres de cultura financiera con asistencia acumulada de 600 participantes y ha beneficiado a más de 3,000 proveedores PyME de grandes empresas.
Aunque estas cifras aún no son representativas del universo PyME en México, marcan el camino de lo que debe institucionalizarse en el sistema financiero para garantizar el crecimiento correcto de las PyMEs mexicanas. Solo a través del apoyo formal y ágil se logrará impulsar un crecimiento verdaderamente sostenido.
Este crecimiento no solo beneficia a millones de trabajadores que dependen del sector PyME: es un motor fundamental para la economía mexicana. Cuando una PyME prospera, prospera su cadena de proveedores, su comunidad local y su contribución fiscal. Es, en esencia, invertir en el crecimiento del país mismo.